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Por @gustavovarguez

¿Qué es peor que no tener clientes?:
Tener malos clientes.

Los malos clientes pueden terminar no sólo con lo redituable de tu negocio, pues consumen recursos, tiempo y dinero. El autoempleo a veces es complicado por sí solo, créeme, no necesitas clientes que te lo pongan aún más dificil.

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¿Cómo saber si tengo un mal cliente?

Conforme adquieras más experiencia como freelance, aprenderás a detectar a los malos clientes pronto. Algunos puntos que yo considero importantes para detectar a uno son:

Si tu cliente no es capitalizable en un inicio, muy probablemente no lo será en un futuro.

Cuando empezamos a freelancear damos presupuestos bajos con la esperanza de que más adelante ese cliente nos de trabajo bien remunerado.

En mi experiencia, en el 80% de los casos no es así. Los clientes se “mal acostumbran” a pagar poco por un buen servicio. Si subes tus tarifas en el siguiente proyecto, es muy probable que entres en un estira y afloja para llegar a un punto medio.

Lo primero que debes cuestionarte con este tipo de clientes es: ¿Realmente este cliente puede volverse más rentable en el futuro? Si tienes dudas, olvídalo. Probablemente ese cliente jamás pague lo que realmente vale tu trabajo.

Los descuentos por que sí

A los clientes les encanta negociar los presupuestos, encontrar a alguien que les dé lo que su proyecto requiere a un costo que ellos consideren razonables.

El problema es que si como freelance acostumbras a tu cliente a siempre darle grandes descuentos, pensará que es tu obligación hacerle rebajas en todos los proyectos.

Para que este tipo de decuentos sean capitalizables para ti, debes de obtener algo a cambio; es decir, dar descuentos por alguna razón, quizá ya pactaron varios proyectos juntos, o es un cliente con el cual llevas bastante tiempo trabajando. Pero NO esta bien dar descuentos porque sí.

Los clientes-capricho

Aquellos que piensan que estas full time para ellos. Les encanta que estes disponible cuando ellos lo requieren, a la hora que sea. No respetan horarios y a veces, mandan correos molestos y hasta cierto grado, groseros. Estos son fáciles de controlar. Simplemente responde sus mensajes en horarios de trabajo. Eso sí, requieren de mucha paciencia.

Los clientes mala paga

Son aquellos clientes que siempre estan postergando tus pagos.

Todos estamos expuestos a pequeñas crisis económicas, pero de eso a que siempre atrace tus pagos es muy diferente.

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Tu cliente inclumple con las condiciones iniciales del proyecto

Existen los imprevistos de diseño, como secciones nuevas, fotografías adicionales, cambios de último momento; elementos que pueden modificar las fechas de entrega o incluso incrementar el presupuesto asignado.

Es importante que analices estos cambios o modificaciones, si de alguna manera inclumplen el presupuesto inicial, tienes que cotizarlos de manera independiente.

Se vale ser flexible y consentir al cliente, eso lo defines tú. Pero no por ello debes dejar que los clientes abusen.

Lamentablemente, nos hemos metido en la cabeza la frase “El cliente siempre tiene la razón”.

Los que te dejan buscando otro diseñador quejándose de tus precios (y regresan de nuevo)

El cliente esta en su derecho de dejarte y buscar otros servicios que se acomplen más a su presupuesto. Lo que no está bien es cuando regresan (por que les quedaron mal) y quiere que les cobres aún más barato con las misma calidad de siempre. Simplemente no puedes mantener tus estandares de calidad si no cuentas con el presupuesto requerido.

El cliente Gasparín

Quiza el peor de todos. Son los clientes que en cuanto toca pagarte desaparecen. No hay forma de localizarlos. No contestan correos, no responden llamadas, y hasta te bloquean de whatsapp.

¿Cuáles son los contras de trabajar con un mal cliente?

Un mal cliente puede frustrarte, restarle valor a tu negocio, convertir lo que creías ganancia en pérdida.

Muy probablemente si pensaste que manejar precios bajos haría que los clientes se queden contigo, te equivocas; tarde o temprano alguien más le ofrecerá un costo menor por lo que el cliente considera lo mismo (Aunque en calidad no sea así).

En conclusión, identificar a los malos clientes no es difícil. Probablemente los puedas identificar desde el primer proyecto. Recuerda no tomarte nada personal. Lamentablemente, nos hemos metido en la cabeza la frase “El cliente siempre tiene la razón”.  A los clientes hay que cuidarlos, que se sientan escuchados, darles gusto. Pero eso no quiere decir que siempre tengan la razón.

Nos vemos en la siguiente entrega.

Este artículo forma parte de una serie llamada:Cómo ser freelance sin morir en el intento… o de hambreSi te gustó o quieres que hable de algún tema en específico, escríbeme en Twitter @gustavovarguez


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